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ARDE LA LOCURA EN UN TROZO DE HIELO

La hiedra

Estoy sentado delante de la cerca que rodea la parcela de mi casa fumándome un cigarrillo. Observo la hiedra que enmarañada y selvática cubre la cerca. Está muy verde y trepa sobre la valla enroscándose en imposibles giros. ¿No se hará daño?. También hay un rosal, ya sin rosas. Es verano. Solo quedan los capullos secos que pronto se caerán. La hiedra también lo enrosca, aunque poco, solo hasta la mitad del tallo, que es muy fino y está creciendo alto. Por eso la hiedra casi ni se molesta. En cambio, cubre todo el tronco y parte de las ramas de la mimosa gigante que hay. Parece un tronco de hojas de hiedra. Es agradable observarlo. Que se joda la mimosa. La hiedra gana la batalla. La está ahogando como una pitón que lentamente mata a su presa y luego la engulle silenciosa... Maldita mimosa. En primavera luce sus espléndidas amarillas flores engalanándose como una puta. Estrellas en el asfalto. La gente que pasea por la calle se las lleva desnudas en sus floreros. Serán cabrones. Luego en otoño y verano nadie viene a recoger las flores y hojas secas que por millones se caen al suelo. Y yo me paso una mañana entera, o mejor dicho, muchas mañanas enteras, con la escoba y el cubo de basura. Parece que nunca deja de joder la mimosa. Un día tengo que cortar todas las ramas y secarla. Solo dejaré el tronco de hojas de hiedra. Como estatua. Recuerdo de su pasado.

1 comentario

Miguel CAM -

Pobre mimosa, ¿qué te ha hecho la muy perra?