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ARDE LA LOCURA EN UN TROZO DE HIELO

MALDITAS ESPERANZAS

 

Soñar con ser...

simplemente poeta

mal poeta con vino malo

Al final todo se queda

en pequeñas nubes esparcidas

que se evaporan silenciosas por el cielo...

Amor gemido en vasos de whisky

consumidos muy deprisa

esperando una mirada, una sonrisa

que me alivie, eso es bastante para mí...

Pero pasan las agujas de los días y las noches

tan deprisa... o tan despacio... No lo se. Pasan...

y tus recuerdos se deshacen entre el humo del cigarro

entre el murmullo del bullicio de la barra

y mi risa es un grito en el silencio

Esperanzas...

Esperanzas que se pudren en las noches desoladas

cuando digo tu nombre pegado a mi lengua

y veo que eres tan solo eso

un nombre, una imagen

sin cuerpo, sin alma

una ilusión atrapada en el tiempo

tras una botella.

ARDE LA LOCURA EN UN TROZO DE HIELO

 

Me despierto borracho entre sábanas de asfalto

con una tristeza tan grande que se hace

agujero en el estómago, nudo en la garganta, petróleo en las tripas

vómitos de sangre con tu nombre en forma de corazón

gastando una vida de clase media

en noches de pesadillas asomadas

esperando a que pase algo:

una imagen con tu cuerpo desnudo

que no ocurre

expreso de medianoche en una cárcel turca.

Arrinconado en el olvido

escondido en cualquier sitio de la casa

como el niño malo que no quiere comer espinacas

agazapado en un rincón de una habitación acolchada

encogido y desnudo como ese loco en el manicomio

esperando a ver la voz que le susurra

melodías de enamorado en la cabeza.

 

Arde la locura en un trozo de hielo

y el sonido es tan bonito

cuando el güisqui hace crujir los cubitos en el vaso

que todo queda perdonado:

Veo infiernos en mi alma que despojan mi conciencia... de no se qué.

Laberintos que se pierden en mi mente. Cuchillas que el tiempo afila.

Veo pasillos vacíos que no acaban. Habitaciones muertas. Techos  infinitos.

Voces que me llaman... y no sé dónde.

Sueños que se queman en el tiempo... Locuras que se pudren en el alma.